“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz.” (Is. 8, 2-9,3)
Opinión.- El Señor nos escoge y nos llama a todos de muchas maneras y en diferentes circunstancias. Sin embargo, la voz del Señor es suave. No nos obliga, no nos grita ni nos amenaza. Pero siempre está allí, llamando a nuestra puerta.
“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz.” (Is. 8, 2-9,3). El Evangelista San Mateo vio ante sus ojos cumplirse la profecía de Isaías, dada 700 años antes. Porque Jesús es la “gran luz”. Y esa Luz hay que seguirla para no andar a oscuras. (Mt. 4, 12-23).
El Señor nos escoge y........
