Cuestión de egos
Qué hay de lo mío. A tan descarnada expresión de egocentrismo se reduce el vodevil de la izquierda alternativa en su desesperado intento de aparentar una forzada unidad electoral que no resulta creíble. Ni un solo debate ideológico, ni un mínimo cruce de alternativas programáticas siquiera sobre la vivienda ni mucho menos una propuesta sobre la dependencia energética durante interminables cruces de tuits y de invocaciones reiteradas. Únicamente existe una lucha descarnada por adueñarse de las listas y un trampantojo de unidad en autonomías donde su cuota de representación institucional es igual a cero.
Sobre esta base de credibilidad sociopolítica tan anémica reduce Pedro Sánchez su ansiada esperanza de renovar un gobierno progresista, a este lado del muro. O, en realidad, semejante episodio de lucha cainita sencillamente posibilita al líder socialista arramplar sin esfuerzos los votos de esa amalgama de siglas desperdigadas que Gabriel Rufián no ha conseguido aglutinar durante meses para frenar la pronosticada llegada del apocalipsis derechista.
Patético espectáculo. La lucha fratricida derivada de aquel divorcio entre........
