Un Papa comprometido con las minorías
Confieso que desde que el avión del Papa aterrizó en Madrid no me aparté de la pantalla del televisor. Su imagen siempre me suscitó interés y el hecho de tener antecesores españoles (su abuela paterna, gallega, se llamaba Martínez) y que desde el primer momento se mostró contrario al presidente de los Estados Unidos, aumentó mi curiosidad por conocer su mensaje. Dicho lo cual quiero manifestar que no me ha decepcionado su discurso, aunque algunas afirmaciones de su intervención no las comparta plenamente.
Permítanme, pues, que fije mi atención en algunos pasajes de su intervención en el Congreso de los Diputados que me han afectado directamente, no solo por mi condición de parlamentario –lo he sido durante 24 años– sino por su contenido en defensa de los más humildes y marginados de la sociedad.
El Papa ha aprovechado el santa santorum del lugar donde se hacen las leyes para dirigirse también, y sobre todo, a las autoridades locales que ejercen el poder directo sobre los ciudadanos y a todos les ha pedido “una renovación moral porque toda decisión de las autoridades públicas toca personas de carne y hueso, especialmente a quienes tienen menos fuerza para hacerse oír”. Lo que me ha hecho pensar en personas gitanas o no gitanas “que son discriminadas por su origen y en ellas se vulnera el principio de la igual dignidad de todos los seres humanos”. Y añadió: “porque la altura de miras consiste precisamente en mirar con más hondura aquello........
