Miéntame
Reconozco que me gusta que me piropeen. Llámenme vanidoso, pero nunca hago ascos a un “qué guapo vienes hoy” o a un “qué bien huele tu colonia”. Los halagos pueden alegrarme el día, quizás no por vanidad, sino por falta de autoestima. O puede que porque sea más habitual recibir comentarios........
