Colombia envejece antes de enriquecerse
Empiezo por la buena noticia, porque en un país acostumbrado a leer cifras con resignación, esta merece celebrarse. Colombia está dejando atrás, lentamente, una de sus tragedias más normalizadas: las niñas madres. Según el más reciente Ensayo sobre Política Económica del Banco de la República, los nacimientos de madres adolescentes se mantuvieron altos hasta mediados de la década pasada. A partir de 2018 comenzaron a caer de forma pronunciada. Detrás de esa curva hay miles de jóvenes que terminaron el colegio, que llegaron a la universidad o que simplemente pudieron decidir cuándo ser madres. La evidencia muestra que la educación es un anticonceptivo poderoso: en los municipios más beneficiados por Ser Pilo Paga, la fecundidad de las jóvenes de 15 a 19 años cayó cerca de 6%.
Pero celebrar no es cantar victoria. En 2024 todavía nacieron cerca de 90.000 bebés de madres adolescentes, uno de cada cinco nacimientos del país. Y conviene recordar algo que se olvida con demasiada facilidad: en Colombia, todo embarazo de una niña menor de 14 años es consecuencia de un delito. La caída es real, pero la tarea está a medio hacer.
Ahora, la otra cara. Ese mismo informe confirma que el país vive un cambio demográfico más rápido y más profundo de lo que la política pública ha querido reconocer. En 2024 nacieron unos 450.000 niños, 12% menos que el año anterior. Según las estadísticas vitales, la fecundidad llegó a 1,1 hijos por mujer, muy por debajo de los 2,1 necesarios para reemplazar a la población. El DANE proyecta que Colombia alcanzará su máximo de........
