Balance del criminal bloqueo
En política, los balances deben realizarse siempre en función de los objetivos perseguidos por los actores en conflicto. Identificados estos, corresponde evaluar quién ganó, quién perdió y cuáles fueron los costos. Detrás de cada objetivo existe siempre una estrategia; es decir, un camino diseñado para alcanzarlo.
Después de más de cincuenta días de bloqueos, resulta evidente que, detrás de las demandas económicas y sociales que no se pueden identificar con precisión, pues hay una enorme confusión; está claro que el objetivo es esencialmente político y pretende subvertir el orden constitucional con la renuncia de Rodrigo Paz. El fin último de los bloqueos es, precisamente, alterar el ‘statu quo’, es decir la configuración de poder o la correlación de fuerzas.
Bajo la bandera de esas supuestas demandas sociales, en el objetivo de derrocar a Paz confluyen dos actores en una alianza funcional, pero con intereses distintos. Por un lado, la mafiosa dirigencia sindical corporativa que durante veinte años colonizó el aparato estatal y que hoy pretende recuperar los privilegios y prerrogativas perdidas, con el cambio de gobierno.
Por otro, Evo Morales, cuya prioridad política es obtener impunidad frente a los procesos judiciales que enfrenta y mantener abierta la posibilidad de volver a ser candidato.
A estas alturas, también se puede observar con mayor nitidez la estrategia elegida para conseguir los objetivos mencionados: marchas, bloqueo indefinido, asfixia económica, convulsión social y........
