En qué se parecen Rodrigo Paz y Evo Morales
El éxito electoral de Evo Morales tuvo diferentes causas. Desde luego, Morales era un candidato mucho más representativo de la población de Bolivia que, por ejemplo, Hugo Banzer o Sánchez de Lozada. Además, tenía innegables dotes de un dirigente carismático, demagogo y populista.
Esas cualidades atraían a los estratos poblacionales urbanos de menores ingresos que se identificaban con él, especialmente de aquellos que todavía retenían fuertes lazos con sus raíces rurales, ni que decir de la población originaria campesina, estratos que en conjunto conformaban una mayoría electoral.
Otro factor fue la subordinación de los otros poderes del Estado, particularmente del Judicial, al Gobierno, lo que permitió la persecución de adversarios políticos y en general el amedrentamiento de gran parte de la oposición, así como la intimidación de medios de comunicación y su autocensura.
Sin embargo, el principal factor que explica ese éxito fue la coincidencia entre la llegada al poder de Morales y el inicio del último gran ciclo alcista de materias primas, justo cuando se empezaron a exportar grandes cantidades de gas, resultado del descubrimiento de cuantiosos yacimientos de ese hidrocarburo pocos años antes.
El fenómeno de precios históricamente altos de gas y otras materias primas, y el creciente volumen exportado de gas, dio lugar a un incremento probablemente inigualado en la historia del país de los ingresos por exportaciones, los cuales oscilaban entre mil a mil quinientos millones de dólares a principios de siglo, aumentando a aproximadamente 10 veces más a fines del segundo gobierno de Morales, en 2014.
Esa bonanza, y las políticas redistributivas del MAS en desmedro de la inversión, dieron lugar a niveles de consumo nunca antes vistos, beneficiando extraordinariamente a Evo Morales y al MAS.
Volviendo al presente, hasta ahora el Gobierno de Rodrigo Paz ha mostrado un desempeño desigual.
El Gobierno no llega a normalizar del todo la provisión de hidrocarburos. Se llegó a vender gasolina malograda que dañaba vehículos. Nuevamente se dieron colas para conseguir gasolina, al menos en Santa Cruz.
Cientos de cisternas no pueden descargar su contenido en más de un mes, y la continuidad de la subvención al gas licuado –un contrasentido absurdo– da lugar al mismo fenómeno de escasez y contrabando que antes aquejaba a todos los demás carburantes.
Tampoco ha tenido éxito su estrategia de implementar medidas económicas estructurales a través de decretos, en lo que podría considerarse un intento de usurpar las atribuciones de la Asamblea. El intento de hacerlo a través del DS 5503, y luego su derogación, fue visto como una derrota dada la insistencia del Gobierno de que no se lo iba a derogar por ningún motivo.
Si bien se concretó la suspensión de la subvención a los hidrocarburos, una medida que no se podía soslayar, las demás reformas de fondo de la economía contenidas en el Decreto 5503 se rescindieron, mientras que las nuevas leyes que se deben aprobar, como ser de hidrocarburos, minería, litio, inversiones y otras más imprescindibles para un mayor crecimiento económico, a la fecha ni siquiera han sido presentadas a la Asamblea.
Sin embargo, el Gobierno de Paz ha logrado estabilizar la macroeconomía, reduciendo significativamente el precio del dólar y disminuyendo las expectativas inflacionarias.
¿A qué se debe ese éxito que era una condición ineludible para poder implementar un programa de gobierno que revierta 20 años de un modelo masista fracasado?
El descalabro del último Gobierno del MAS, y por consiguiente su rechazo por una mayoría del electorado, hizo posible la elección de un Gobierno que repudió, en el plano externo aún más que en el interno, todo lo que aquel movimiento abrazaba, de ese modo coincidiendo providencialmente con la nueva configuración de la realidad internacional impresa por la administración Trump.
El autor es economista
