El Monumento al Disparate
El Monumento al Disparate
El monumento a Franco de Santa Cruz de Tenerife
Es desolador asistir al espectáculo de sumisión que ofrece hoy gran parte de la opinión pública, arrastrada por una inercia donde la verdad ha sido sustituida por el pánico al qué dirán. Sobran en nuestras tribunas periodistas y opinadores empapados de un buenismo paralizante, aterrorizados ante la sola idea de que defender el patrimonio de los tinerfeños, aquel que sufragaron más de 80 familias de la isla en su momento, pueda pasarles factura en su inmaculada imagen pública. Olvidan, en su tibieza, que el compromiso innegociable de un comunicador es contar la verdad y opinar con honestidad, caiga quien caiga.
Basta ya de ese progresismo de salón que no duda en arrollar el sentido común con tal de colgarse la medalla de la modernidad. La polémica artificial en torno al conjunto escultórico de la Avenida de Anaga es el ejemplo perfecto de esta enfermedad moral.
Para la ciudad, este espacio nunca ha significado nada relacionado con la dictadura, más allá de la etiqueta maliciosa y repetida de monumento a Franco. La realidad, testaruda y documentada, es que jamás en toda su historia se ha producido allí una concentración, una manifestación o una exaltación al dictador. Ni siquiera los grupos más nostálgicos han identificado jamás ese enclave con su ideología,........
