Beatriz Biedma, Pablo Escobar y los jueces de Berlín
Beatriz Biedma, Pablo Escobar y los jueces de Berlín
La investigación dirá hasta dónde llegaron esas maniobras y quiénes fueron exactamente sus responsables. Lo que es evidente es que Biedma hizo lo que debía hacer.
Los delincuentes compran muchas cosas. Compran silencios, testimonios, voluntades y conciencias. Cuando tienen suficiente dinero o poder, consiguen además periodistas complacientes, policías corruptos, funcionarios y políticos dispuestos a servirles. Pero de vez en cuando se atraviesa un juez que no se vende, que no se acoquina y que no acepta que el poder del investigado sea una razón para darle carpetazo a un expediente. Para cualquier criminal, ese juez termina siendo un problema mucho más serio que una mala portada o que una denuncia parlamentaria.
Eso explica el interés que despertó Beatriz Biedma entre quienes querían neutralizar la causa contra el hermano de Pedro Sánchez. La historia es conocida y no hace falta reconstruirla aquí. Lo que importa es el mecanismo: cuando no se consigue doblegar al juez, se empieza a........
