Un metro en el que respirar
Usuarios en la estación de Xàtiva de Metrovalencia. / Fernando Bustamante
Soy claustrofóbica. Es un problema que arrastro desde pequeña y con el que convivo como puedo: prefiero las escaleras a los ascensores, el aire libre a los locales cerrados. Ahora bien, hay situaciones inevitables en las que hago esfuerzos por controlar mi sistema de alerta. Una de ellas es el metro.
Lo cojo a diario y, como casi todas las personas que trabajan o estudian, en hora punta. Saber que me esperan vagones llenos de gente me dispara la ansiedad y he de reconocer que a veces convierto un trayecto que apenas debería durar veinte........
