Horizonte plebiscitario
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Los días de reflexión que en abril de 2024 solicitó el presidente Sánchez para decidir sobre su futuro supusieron, a la postre, un giro en la cultura política española. Suspendidos en la incertidumbre, los ciudadanos esperábamos que el jefe de gobierno se decidiera por alguna de estas opciones. Su dimisión, dando lugar a un nuevo procedimiento de investidura con un eventual candidato socialista; el planteamiento de la cuestión de confianza, a través de la cual podría exteriorizar el apoyo de la cámara y lo intacto de su legitimidad; la disolución de las Cortes, opción menos probable, ya que apenas se habían celebrado unas elecciones generales; y, por último, su mera continuidad, tras esa enigmática meditación. Como es sabido, esta última fue la opción, es decir, aquella que no activó ninguno de los mecanismos excepcionales que la Constitución ofrecía al presidente dubitativo y hastiado. Sin embargo, esa mera continuidad tuvo, en su contexto, un significado constitucional extraordinario, en tanto es ese el momento en el que se instaura la lógica binaria, propia del populismo, en la política española. Aquella carta a la ciudadanía, como delata su contenido, era en realidad una misiva dirigida a lo que se denominó el “pueblo de la coalición”, y a ella sucedió una segunda epístola donde el presidente confirmaba no albergar ya duda alguna de que le merecía la pena luchar contra el “fango”, sintagma comúnmente usado para integrar aquella opción por la que tuerce la otra parte del pueblo, la que vota a la derecha o la ultraderecha. Los matices de nuestro pluralismo político y de nuestro propio sistema de partidos, donde hasta 12 formaciones tienen representación en el Congreso, han sido progresivamente subsumidos, bajo esta lógica, en una opción disyuntiva, impropia de los sistemas parlamentarios y próxima, por el dramatismo con el que se plantea, a la deriva menos apetecible del presidencialismo que es la división social y, en no pocas ocasiones, el culto a la personalidad. Hay aquí, podríamos decir, un latinoamericanización de la vida política........
