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El ojo de la ballena (Génesis, I, 2I)

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14.02.2026

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A Betty             Y Dios creó las grandes ballenas      allá en Laguna San Ignacio,      y cada criatura que se mueve      en los muslos sombreados del agua.             Y creó al delfín y al lobo marino,      a la garza azul y a la tortuga verde,      al pelícano blanco, al águila real      y al cormorán de doble cresta.             Y Dios dijo a las ballenas:      “Fructificad y multiplicaos      en actos de amor que sean      visibles desde la superficie             sólo por una burbuja,      por una aleta ladeada,      asida la hembra debajo      por el largo pene prensil;             que no hay mayor esplendor del gris      que cuando la luz lo platea.      Su respiración profunda      es una exhalación”.             Y Dios vio que era bueno      que las ballenas se amaran      y jugaran con sus crías      en la laguna mágica.             Y Dios dijo:      “Siete ballenas juntas      hacen una procesión.      Cien hacen un amanecer”.             Y las ballenas salieron      a atisbar a Dios entre      las estrías danzantes de las aguas.      Y Dios fue visto por el ojo de una ballena.             Y las ballenas llenaron      los mares de la tierra.      Y fue la tarde y la mañana      del quinto día. –


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