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Ex asesores culturales de la Casa del Poeta rememoran la vocación del recinto

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15.07.2026

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Fracasó Ana Francis Mor, secretaria de Cultura de la Ciudad de México, en su intento de golpe contra la Casa del Poeta Ramón López Velarde. No concretó la expropiación simbólica, mediante una modificación artificial del nombre: enfervorizada de un feminismo verbal woke, intentó sustituir la palabra “poeta” por “palabras”, para según su opinión trascender los “genéricos masculinos”.

No logró la expropiación del espíritu del recinto, cuando intentó convertir el café-bar Las Hormigas en el “primer cabaret público” –como si acaso cualquier cabaret no lo fuera, a menos que se refiriera al primer cabaret del “sector público”, lo cual tampoco quedó claro–. Para ello nombró desde diciembre de 2025 al actor, dramaturgo y director Andrés Carreño, el “Doctor Misterio”, pionero del teatro-cabaret infantil, especialista en equidad, violencia de género y nuevas masculinidades. Mor lo informó el pasado 4 de junio. Ante el repudio generalizado, lo sacrificó el 17 de junio, doce días después.

Mor demostró que desconocía la historia de la Casa de Poeta como aposento dedicado exclusivamente a la poesía, desde la fecha de su apertura, el 28 de noviembre de 1991, a iniciativa de José Emilio Pacheco, Gabriel Zaid, Guillermo Sheridan y Carlos Monsiváis. De otra manera no se entendería por qué propuso que se diversificara la programación y se incluyera poesía de las “culturas originarias” y de la diversidad sexual, la cual en el pasado fue acogida como tantas otras expresiones poéticas más.

Obligada a apaciguar la inconformidad de los poetas organizados en torno a un comité de defensa, aunque sin interés por reunirse con ellos, Mor inventó una “mesa de diálogo” La moderaría una instancia imparcial a la que habría invitado para que cumpliera esa función, aunque hay versiones de que en realidad dicha instancia se desempeña como su asesor.

Para acabar de parapetarse, Mor aceptó una propuesta del Círculo de Poesía para una “cátedra permanente” anunciada sin que se supiera el nombre de los participantes, cuyo comienzo sería el 19 de junio. Era justo el mismo día y casi a la misma hora a la cual el comité de defensa había convocado a su segunda jornada de protesta a las afueras de la Casa del Poeta, que se encontraba tomada por policías del gobierno de la capital.

La mesa de diálogo fue de dudosa honorabilidad, pues tanto en su primer encuentro como en el segundo asistieron algunos residentes de la Colonia Roma que solicitaban que la Casa sirviera para sus reuniones vecinales. La impresión fue que la parte que convocaba había invitado a terceros que no tienen competencia con el tema central para reventar el diálogo.

Ante el segundo pliego petitorio del Comité de Defensa de la Casa del Poeta Ramón López Velarde, los representantes de Mor indicaron que la respuesta sería por escrito. No lo ha hecho. Este pasado 13 de julio, luego de dos semanas de espera, el Comité expresó su preocupación y refrendó sus demandas.

A Mor, la eficacia de su mesa de “diálogo” le duró dos reuniones.

Se volvió imperativo entonces que se reúna con el Comité, sin intermediarios, para llegar a acuerdos.

Tres ex directores de la Casa del Poeta –“asesores culturales” es la figura con la que se les designó–comparten su testimonio sobre sus periodos de gestión: Elsa Cross, María Rivera y Hernán Bravo Varela. María Rivera evoca también los periodos de dos directores fallecidos: Antonio Deltoro y Eduardo Hurtado. Elsa Cross comparte los detalles de las actividades realizadas durante su periodo. María Rivera y Hernán Bravo Varela las trazan en sus testimonios. La documentación sobre estas actividades se encuentra en la Casa del Poeta, a la que Mor no permite el acceso.

Esto es un fragmento de la historia de uno de los más relevantes episodios de gestión cultural en México, encabezado por poetas.

Ofrezco aquí la programación cultural de la Casa del Poeta, de la que estuve a cargo entre los años 1993 y 1995, y cuyos datos casualmente conservé. Dados los recientes acontecimientos de los que he tenido noticia, aun sin participar en ninguna red social, creo que puede servir para dar una idea de lo que fue esa actividad, del nivel de muchos de los escritores que participaron en ella y de los eventos mismos.

Nunca se trató de una programación elitista ni estuvo orientada por ningún interés político. Su espíritu inclusivo queda demostrado en los ciclos de lecturas bilingües en doce lenguas indígenas, por parte de sus autores; en convenios con secretarías o casas de cultura de muchos lugares de la República, que mandaron a sus escritores representativos, y también en numerosos talleres y cursos de literatura, dedicados a los jóvenes, así como en ciclo de lecturas con la participación de ellos.........

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