Como un castillo de naipes
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Hace algunos años Moisés Naím en El fin del poder (2013) analizó cómo el poder se ha vuelto más fácil de obtener, más difícil de usar y más sencillo de perder.
Valiéndose de métodos legales e ilegales, Morena se hizo del control de la Presidencia, de la mayoría en la Cámara de Diputados y de Senadores, de las gobernaturas del país, del Poder Judicial y del Instituto Nacional Electoral. Obtuvo fácil, casi sin obstáculos, un poder hegemónico.
Usar ese poder está resultando menos sencillo. Primero, la sombra del caudillo. Luego, una notoria incapacidad para conducir la economía; la crisis de los desaparecidos; la quiebra de sus modelos políticos: Venezuela y Cuba; la sofocante presión estadounidense; los sindicatos insubordinados; la popularidad de la presidenta en picada, la insatisfacción al alza; la etiqueta de narcogobierno que no desaparecerá. Un poder difícil de manejar.
Problemas por doquier. Factores externos: una posible intervención armada en nuestro territorio. Factores internos: respuesta violenta de los cárteles frente al acoso de Estados Unidos. Externos: complicaciones con la firma del T-MEC. Internos: caída de la recaudación y las remesas. Externos: acusaciones formales contra López Obrador y sus hijos, contra generales del Ejército, gobernadores, secretarios de Estado y líderes del Senado. Internos: división de Morena entre los que quieren negociar su sobrevivencia y los que quieren inmolarse aunque se........
