Vivir con ataxia
A mis flamantes 70 años—a pesar de disfrutar de una salud aceptable, de momento— reconozco que en mi mente va ganando cada vez más terreno la hipocondría. Una hipervigilancia de mis sensaciones corporales que no puedo evitar pero que no está reñida con ir asumiendo el deterioro físico como algo natural e inevitable.
Y de fondo, siempre las eternas preguntas, muy fáciles de plantear y muy difíciles de responder que siempre han estado ahí y que afloran con más intensidad a medida que se van cumpliendo años: ¿existe Dios?, ¿qué sentido tiene la vida? ¿qué es la felicidad? ¿qué es el alma?
El libro “Vivir con ataxia: el alma cincelada” de mi amigo Conrado Navalón, ciezano nacido en Mogente, es un valiente y admirable testimonio de resiliencia que he leído de un tirón pero sin prisa, valga el oxímoron, paladeando su lenguaje íntimo, directo, emotivo pero poético y profundo a la vez. He ido parando para sentir muchas frases, un arte que el mismo autor se aplica para “observar su........
