“El liderazgo de Colombia en renovables choca con su realidad energética”
Entre el 24 y el 29 de abril, Colombia, junto con Países Bajos, liderará la primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles en Santa Marta. Será la última gran conferencia internacional que hará el gobierno Petro en el país y allí intentará consolidar su rol como líder de la vanguardia antipetróleos. Pero ese liderazgo internacional choca con la realidad energética nacional, que enfrenta varias situaciones críticas, especialmente en los sectores del gas y de la electricidad.
Si bien en 2025 la energía solar generó más electricidad que el carbón en Colombia y es uno de los países de Latinoamérica que más ha avanzado en la transición energética, de acuerdo con la Ocde, el país sigue invirtiendo más en combustibles fósiles que en energías limpias, tendencia contraria a la que se observa en el resto de miembros. Además, su economía depende en una alta proporción de producirlos y exportarlos. En 2024, el 30 por ciento de las exportaciones del país correspondió a combustibles y minería.
Para profundizar en ese avance y en los retos estructurales que lo frenan, La Silla Académica entrevistó a Camilo Prieto, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Javeriana, magíster en Energía y Sostenibilidad, y autor de varios artículos sobre la integración de la energía nuclear en la transición colombiana.
La Silla Académica. ¿Qué tanto ha avanzado el país en energías renovables?
Camilo Prieto. Hay una afirmación que se repite como un mantra y es que Colombia tiene una matriz de energía limpia, pero es engañosa. Dentro de todo el consumo final de energía, la electricidad solo representa cerca del 18 por ciento y sí, se puede afirmar que la generación de energía eléctrica de Colombia es de bajas emisiones comparado con muchos países de la región y de Europa, pero nuestra matriz energética es altamente dependiente de los fósiles.
Suele asociarse la energía únicamente con la electricidad que llega a los tomacorrientes, pero abarca mucho más: el transporte de carga pesada y masivo (que representa más del 40% del consumo de energía del país), las estufas y calentadores domésticos, y las industrias que dependen del calor. Todos estos sectores están estrechamente ligados a los combustibles fósiles, que representan el 78,4 por ciento de la matriz energética total del país, el petróleo concentra el 43,3 por ciento, el gas natural el 21,3 por ciento y el carbón el 13,8 por ciento.
La intensidad de emisiones de la energía eléctrica en Colombia es de 122 gramos de Co2 equivalente por kilovatio hora, es decir que por cada unidad de electricidad generada se emiten en promedio 122 gramos de gases de efecto invernadero. En este momento, Alemania tiene unas emisiones tres veces más intensas porque, hace décadas, apostó por un cierre de sus centrales nucleares —decisión que ha revaluado— y ahora un gran aportante de la energía en firme en el país es el carbón, eso hace que tenga más intensidad de emisiones que Colombia.
Colombia solo tiene un sector que ha avanzado en la descarbonización y es la generación de energía eléctrica. Nada más. Y ese avance no es reciente, viene dándose desde hace más de cuatro décadas, cuando Colombia ancló su generación de energía eléctrica a las centrales hidroeléctricas.
Por eso con esa afirmación hay que tener mucha precaución. La alta participación de hidroeléctricas como fuente de energía renovable en Colombia tiene dos caras: una es la de las bajas emisiones y otra es la altísima vulnerabilidad al fenómeno de El Niño. Esa es la gran diferencia con Alemania, que tiene una participación muy marginal de la energía hidroeléctrica mientras que nosotros aprovechamos la hidroeléctrica en el momento en el que tenemos un buen llenado de embalses.
LSA. ¿Y qué tan lento va el sector transporte en la descarbonización?
CP. Es el más quedado. Colombia tiene alrededor de 20 millones de vehículos (19,8 a finales de 2025 según el Runt), de esos, cerca de 20 mil son eléctricos. Una milésima parte del parque automotor es eléctrico y la meta que se planteó en el Plan Nacional de Desarrollo del gobierno anterior era poder llegar a 600 mil vehículos eléctricos en el 2030. Primero, esa meta es tímida y, segundo, no la vamos a poder cumplir........
