El poder económico en Colombia, visto de cerca
No cualquier persona puede escribir sobre el poder económico. Tolstoi justificó alguna vez su preferencia por escribir sobre aristócratas, y no sobre campesinos, con una sencilla razón: ese era el mundo que conocía.
Empujada demasiado lejos, la premisa resulta absurda y conduce a los peores excesos identitarios. No hace falta pertenecer a un determinado grupo social para poder estudiarlo a profundidad o emitir un juicio sobre él. Pero Tolstoi tenía razón en algo elemental: uno debe saber de lo que está hablando.
Esto no siempre ocurre cuando se habla públicamente, académicamente, del poder económico en Colombia. ‘Los empresarios’, ‘los oligarcas’, ‘las élites’, ‘el Establecimiento’ se han tornado lugares comunes falsamente explicativos y fácilmente explotables por los populismos de derecha y de izquierda.
Cuanto más evidentes parecen estas explicaciones – en realidad, más retórica política que explicaciones – menos sentimos la necesidad de comprender cómo funciona realmente el poder económico, sus transformaciones y sus protagonistas. Nombrar el poder – como si se tratara de los órdenes celestiales de Santo Tomás – no equivale a explicarlo.
Precisamente, hace un par de semanas Diego Córdoba Mallarino analizó uno de los temas menos explorados en la historia empresarial del país: la transformación, durante los últimos cuarenta años, de cinco de los principales grupos económicos colombianos.
Su perspectiva es privilegiada: Córdoba Mallarino conoce ese mundo desde dentro. Fue director de investigaciones y CEO del Grupo Valorem (2001–2009); posteriormente cofundó Teka Capital y actualmente participa en algunas juntas directivas de Valorem.
Su presentación en el seminario del Grupo de Historia y Empresariado de la Facultad de........
