La oposición del Pacto da sus primeros pasos bajo la disciplina de Petro
“Buenos días, querido compañero presidente Gustavo Petro, expresidente de la República y presidente del Pacto Histórico”, dijo el senador y excandidato presidencial Iván Cepeda mientras miraba a Gustavo Petro durante la presentación de lo que el principal partido de oposición llamó “Gabinete por la Vida”, una figura que emula el “shadow cabinet” del parlamentarismo británico y con la que busca organizarse frente a Abelardo de la Espriella.
La movida, un gabinete sin renovación que solo ocupan exfuncionarios de la anterior administración, ocurre a tres semanas desde que Petro dejó la Casa de Nariño. Su posición como la figura más poderosa del Pacto Histórico marca el derrotero de los primeros pasos del partido opositor: una dinámica en la que Petro impone la línea tajante y, al mismo tiempo, conserva conductas que marcaron su mandato: el de un político casado con una teoría conspirativa del fraude electoral, con un estilo de vida y una comunicación desordenada. Adentro hay señales tempranas de rebeldía, pero aún se expresan en silencio frente al liderazgo claro de Petro.
Al tiempo, el Pacto va rumbo a su Congreso Fundacional —el mecanismo que le dará su estructura definitiva—, que tiene el ojo puesto a las elecciones regionales de 2027 y busca la cohesión de todas las fuerzas de la izquierda de cara a la constitución de sus mecanismos de democracia interna. Sobre la fecha del Congreso también hay discusión, y algunos piden que sea pronto. Estos escenarios de democracia interna, particularmente generosos dentro del Pacto, serán los lugares donde las grietas futuras prometen aflorar.
Un Petro inmerso en las minucias del Pacto
El expresidente es un caso particular: bastaron menos de tres semanas para que volviera a ejercer como uno de los contradictores de De la Espriella. Incluso se venía anticipando antes del fin de su mandato: el 20 de julio, en la instalación del nuevo Congreso, el senador Iván Cepeda sostuvo que la oposición iba a ser fuerte y que tendrá dos voces: él y Petro.
Y no pasaron dos semanas tras la posesión de De la Espriella cuando el expresidente, junto con Cepeda, ejerció una réplica en televisión pública a la primera alocución de su sucesor: criticó la reticencia inicial del gobierno a recibir ayuda extranjera para atender el terremoto, la ausencia de empalme y calificó de “limosnas” las millonarias donaciones de los grupos empresariales.
Su presencia en la oposición recuerda a la que ejerció el expresidente Álvaro Uribe, quien se convirtió en uno de los principales contradictores de Juan Manuel Santos desde que llegó a Palacio. Ese distanciamiento se cristalizó en lo que hoy se conoce como Centro Democrático.
También muestra a un Petro inmerso en las decisiones menudas del partido, como el proceso de elección de la plancha del Pacto para el Consejo Nacional Electoral (CNE), donde impuso los nombres de Cielo Rusinque y Ana Bautista, hoy magistradas electas para esa corporación. En la apuesta había un tercer nombre: el exministro santista Guillermo Rivera, en alianza con un sector del Partido Verde. El episodio mostró que........
