Y mientras tanto, el costo de no sumar
Mientras discutimos quién tiene razón y quién gana el debate, dejamos en segundo plano construir un país donde quepamos todos y podamos desarrollar nuestro potencial. Entre reproches y el afán de tener la última palabra, olvidamos que las diferencias pueden hacernos mejores. En Colombia y en el mundo, dividir puede rendir votos o audiencia; excluir tiene un costo colectivo: confianza debilitada, talento desaprovechado y oportunidades que deja de crear.
Estas líneas nacen del testimonio de una madre: su hija fue agredida por ir de la mano con otra mujer. La violencia puso en riesgo su vida y pesó en su decisión de vivir fuera de Colombia. También se excluye por ideas políticas, fe, vínculos, trayectoria, origen, edad o condición social. El primer costo es humano: vivir con miedo o sentir que no se........
