La autoidentificación étnica en el Perú: ¿riqueza cultural o discriminación?, por Javier Herrera
'No hay país más diverso' es el título de una de las obras más conocidas del antropólogo Carlos Iván Degregori. Para él, estudiar la diversidad cultural no significaba promover una aculturación homogeneizadora ni idealizar al «buen salvaje», sino construir un nosotros diverso, basado en el derecho a la igualdad y a la diferencia. La igualdad remite a la ciudadanía, la igualdad ante la ley, la democracia, los derechos humanos y la justicia social; sobre esa base, el reconocimiento de las diferencias sustenta el pluralismo y la interculturalidad.
La globalización tiende a uniformizar las culturas y erosionar las particularidades de los grupos étnicos, poniendo en riesgo lenguas, tradiciones y cosmovisiones. Frente a ello, la diversidad cultural constituye un patrimonio que enriquece al país. La revalorización de las identidades étnicas responde a la demanda de reconocimiento de grupos históricamente discriminados. Reafirmar sus tradiciones fortalece su autoestima colectiva y visibiliza las brechas de oportunidades originadas por siglos de exclusión.
PUEDES VER: El asedio al sistema de justicia se acelera antes del 28 de julio
PUEDES VER: El asedio al sistema de justicia se acelera antes del 28 de julio
Aunque el sistema de castas heredado de la colonia se ha debilitado con el mestizaje —que Ricardo Palma resumió en su célebre frase 'el que no tiene de inga tiene de mandinga'—, el racismo sigue profundamente arraigado. En momentos de tensión aflora mediante expresiones despectivas y atraviesa todos los estratos sociales. Como sostiene Jorge Bruce en 'Nos habíamos choleado tanto' (2007), el choleo es la expresión cotidiana del racismo, incluso entre quienes afirman rechazarlo. No se limita a la oposición entre blancos e indígenas, sino que clasifica a las personas según su apariencia, color de piel, forma de hablar, nivel educativo, lugar de origen y posición social.
La........
