Emprender no va (solo) de ideas, va de carácter
Si tu proyecto no despega es que algo hiciste mal”.
Un mantra tan cómodo de repetir como injusto para quien está en la “lucha”
Durante años hemos comprado gustosamente la narrativa “silicon-friendly” del emprendimiento: consigue una idea brillante, fórmate en marketing y ventas y consigue algo de capital para arrancar. ¡Voilà!, negocio unicornio a la vista y a vivir debajo de un cocotero el resto de tu vida. Quien no llegue a la foto del éxito -nos dicen- sencillamente no se lo ha currado lo suficiente.
Emprender no va solo de saber y hacer cosas; va, sobre todo, de ser capaz de mantenerse y soportar cosas que no siempre son como quisiéramos: la espera infinita, el no saber con certeza, el tropezar tres veces la misma semana
Ese relato queda muy bien en las charlas TED, pero deja fuera casi todo lo que pasa entre el momento decisivo de arranque y la alta facturación recurrente. Porque emprender no va solo de saber y hacer cosas; va, sobre todo, de ser capaz de mantenerse y soportar cosas que no siempre son como quisiéramos: la espera infinita, el no saber con certeza, el tropezar tres veces la misma semana. Y eso no aparece en ningún plan de........
