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Una cumbre sin Begoña

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12.07.2026

Pedro Sánchez acudió a la cumbre de la OTAN sin Begoña. Ya se sabe que una cumbre sin Begoña es como una cátedra sin software o como un presidente sin verdad. Ninguno de los miembros de la Alianza Atlántica boicoteó la reunión de Turquía ante la ausencia de Begoña en calidad de acompañante del presidente terminal. Todo se desarrolló, según lo previsto, sin Begoña, sin vergüenza y con dos ramos de flores, uno de ellos en recuerdo de la ausente. Nadie le puso falta ni echó de menos sus altos conocimientos catedráticos. La maniobra de la imputada se quedó en la disputa del pasaporte, en este caso pasaporte a Ankara y no a Dublín. La mujer del ONE y Moncloa intentaron colar de rondón el componente emocional de la graduación de su hija en Londres para presionar al juez Peinado. Pero este se fue de vacaciones y dejó atado con el sustituto de guardia una decisión salomónica: permiso únicamente para la graduación de la hija, y gracias. Esa obsesión de Begoña por parecer presidenta consorte es lo que determina la gravedad de los cuatro delitos por los que el magistrado pide a la Audiencia de Madrid que sea sometida a un juicio con jurado popular. Tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida y malversación de caudales públicos no parecen una buena tarjeta diplomática para pasearse por la cumbre de la OTAN en pleno gresca con Trump racaneando el aumento del gasto militar como gorrón del atlántico norte, mientras por detrás firmaba contratos millonarios de Defensa.

Con un ojo puesto en el mundial y otro en los juzgados, el sanchismo familiar planeaba 5 semanas de vacaciones en La Mareta, en la esperanza de que polemizar con Trump tape el desprestigio de P.S. tan devaluado en España por la corrupción y su deriva en tentativa de autocracia. Puede que Pedro le haya pedido consejo a Trump por esa llamada........

© La Región