menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El viafra

14 0
29.08.2026

Al principio me lo creía todo. Como si en el mundo solo existiese la verdad. Me decían que mi abuelo era en realidad José María Íñigo mirando atónito como Uri Geller doblaba cucharas en sus narices. O que si cerraba los ojos y lo pensaba muy fuerte, el Madrid siempre metía gol. Confiaba en la verdad adulta. Porque, qué tipo de niño sería yo si no me creyese todo lo que decían los mayores. Ellos ya estaban allí cuando yo llegué. Sobre todo mi bisabuela, petrificada en una silla de ruedas mientras decía “está bien gordo el perriño este” y me acariciaba la cabeza. Llevarles la contraria me hacía sentir como si cometiese un acto deshonesto y desleal ante cada verdad que me iban enseñando.

La inocencia que ya nunca volvió. Ignorancia interrumpida sin previa........

© La Región