Vuelve el calor: peligro de incendio, señor ministro, señor alcalde
Acabó el invierno y casi -oh, el cambio climático- la primavera. Vuelve el calor, cada vez más tórrido, del verano. Regresa el peligro de incendios, porque, por supuesto, no hemos adoptado todas las medidas de prevención necesarias y convenientes, más allá de la mínima actividad de limpieza de algunos, pocos, campos. El país no podría, ni económica ni, sobre todo, moralmente, aceptar una repetición de lo ocurrido el pasado verano, cuando casi el uno por ciento del total de la superficie del país -eso sí, la menos habitada, supongo que afortunadamente-ardió, mientras nuestros políticos a escala nacional, autonómica y local se peloteaban las culpas unos a otros, sin pensar para nada en los más de, se calcula, cincuenta mil afectados por la devastación de las llamas.
Perdón por hablar de mi libro, pero sí, estamos “quemados”, real y metafóricamente. Te quemas cuando compruebas la escasísima empatía de las autoridades a todos los niveles hacia los afectados por los incendios -yo soy uno de ellos-, por las danas -ahí........
