Las hierbas vagabundas de la cárcel vieja
Es quizá la gran vergüenza de la ciudad reciente. Una cárcel, que ya de por sí es una mala noticia, una noticia avergonzante. Una cárcel terrible donde sucedieron cosas terribles en aquellos años terribles que algunos quieren dejar pasar para que la desmemoria se haga pasar por inocencia. Quizá porque el olvido es la condición del comienzo y quien obliga a olvidar obliga a recomenzar. Echándole un ojo al mundo, a este mundo, es inevitable pensar que es así. Esta cárcel que quiere olvidar sus propios crímenes está olvidada a su vez por los ciudadanos y los ciudadanos dirigentes, que están hechos de la misma pasta mediocre, aunque no todos anden luciendo las gónadas al sol en cualquier ocasión. Ya son demasiados los que entienden que tener un compromiso con tu ciudad tiene que ser una tortura a la inteligencia, como si la vida fuese una función del colegio.
Nadie quiere asumir la patata caliente de rehabilitar un........
