España, política exterior a contracorriente
La actual carrera geopolítica parece brindar a las grandes potencias una ventana de oportunidad para ganar, afianzar o expandir su cuota de poder. En cambio, para las potencias medias este proceso no hace sino avivar contradicciones regionales e internacionales. Porque la división geográfica en esferas de influencia, inherente a los proyectos hegemónicos, difícilmente pueda ser alternativa válida al multilateralismo y las relaciones de cooperación.
Por consiguiente, las tendencias internacionales del momento hacen poco realista pensar que potencias medias como España puedan alcanzar relaciones equilibradas sin la diversificación de estas. Desde esta perspectiva, son procedentes las reservas expresadas por España frente al dirigismo militarista que proviene del ámbito aliado, así como el no alineamiento automático, en el espacio comunitario, con el eje francoalemán.
Salvaguardar intereses nacionales es la norma de los Estados, no la excepción. Que la postura de España no coincida en determinados asuntos de la agenda global, con la de las potencias occidentales, no debería general controversia alguna. A menos, claro está, que desde Washington y Bruselas consideren que España está sujeta a algún tipo de derecho de piso.
Interpretar las actuales diferencias de enfoque entre España........
