No es sólo futbol
Argentina llegó a la semifinal contra Inglaterra rodeada de detractores. Su paso por el Mundial ha estado acompañado por polémicas arbitrales, acusaciones de favoritismo, críticas a su manera de competir y el cansancio de quienes llevan años esperando que Lionel Messi y la selección campeona caigan.
Nada de eso importó demasiado en Atlanta. Frente a Inglaterra, Argentina volvió a hacer lo que ha hecho durante todo el torneo: jugar como si cada partido fuera el último.
El encuentro fue salvaje. Inglaterra parecía tener el orden y el físico para imponer condiciones, pero Argentina respondió con presión, patadas, reclamos y una intensidad que fue creciendo con los minutos. Los ingleses se pusieron arriba y, de manera inexplicable, comenzaron a replegarse. Ahí cambió el partido. Los lords quedaron atrapados en un juego de barrio, de rebotes, empujones y centros que pasaban uno tras otro frente a su portería.
El miedo y sus senderos…
Argentina no dejó de apedrear el área inglesa. Enzo Fernández empató desde fuera del área cuando faltaban cinco minutos y Lautaro Martínez consumó la remontada en tiempo de compensación, después de un centro perfecto de Messi.........
