La fiesta de lo inesperado
Jugar al fútbol es muy sencillo,
pero jugar un fútbol sencillo es lo más difícil que hay.
Nueva York apuesta por la hispanidad
Si el Mundial de futbol fuera una novela de ficción, sería una obra extraordinaria: una historia llena de giros inesperados, desenlaces imprevisibles, personajes únicos, escenarios surrealistas y una diversidad de lenguas y culturas que le confieren la personalidad de un universo múltiple. En un mismo día, uno puede presenciar una final cargada de tensión en Estados Unidos entre Alemania y Paraguay y, horas después, contemplar a la Sultana del Norte vestida de fiesta para el encuentro entre Holanda y Marruecos. Se pasa así de los ultras europeos a los aficionados árabes y bereberes, de los apasionados norteños a los siempre hospitalarios canadienses. El Mundial es, quizá como ningún otro acontecimiento, la celebración de la diversidad humana. Pero una de las mayores........
