Infiernos de calor urbano
Los gobernadores de nuestras principales ciudades siguen empeñados en hacer lo que no deben, en aras a una supuesta estética progre que no es sino sacrilegio climático. Lo vemos en la puerta del Sol de Madrid, donde no han dejado un solo árbol, y ahora pretenden bajar la temperatura poniendo toldos por las calles. Mejor un toldo que no nada, pero sería mejor aún que no cortaran y talaran arboles como acostumbran, y en todo caso que planten más. Es la receta de toda la visa frente al calor. Agua y árboles. Allí donde hay vegetación la temperatura puede ser hasta cuatro grados menos que en el entorno urbano circundante. Los árboles son refrigeradores naturales. Un árbol centenario representa el equivalente a un poder de........
