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El disimulo

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25.08.2026

En Chepederas la vida transcurre entre caminos difíciles, pequeñas comunidades desperdigadas por la sierra y familias que durante generaciones han intentado arrancarle el sustento a la tierra. Es un pueblo pobre, aislado, de esos en los que la geografía de la sierra sinaloense termina imponiendo sus propias reglas.

Ahí, donde la agricultura dejó de alcanzar para comer en la casa y marcharse a Estados Unidos se convirtió para muchos en la única posibilidad de cambiar de vida, apareció otra alternativa. Primero fue la amapola, después la marihuana. El dinero comenzó a circular y con él cambió también la vida del pueblo.

En ese mundo surgió Maclovio Medina, “El Maco” o “El Chepe”. No tardó en entender que para crecer en el negocio de las drogas no bastaba con sembrar, producir o vender. Había que construir relaciones, extender redes y, sobre todo, aprender a tratar con el poder y dominarlo para poder “trabajar” en paz.

• Sigue el cerco contra el CJNG

Chepederas comenzó entonces a transformarse. Lo ilegal dejó poco a poco de ser excepcional; aparecieron complicidades y vínculos con estructuras de gobierno. El cultivo de drogas comenzó a integrarse a la economía local mientras otros habitantes intentaban escapar de ese destino a través de la educación. Hasta que llegó la sangre.

El asesinato de Nemesio López Reyes marcó un punto de quiebre. Maclovio mostró entonces sus capacidades para organizar el negocio y ampliar sus dominios. Lo que había comenzado como la historia de una familia rural tomó otra dimensión.

Espera, espera, querido lector.

Así resumiría, tras una lectura apresurada, el arranque del libro de uno de los hombres que más saben del narcotráfico y de su relación con el poder en Sinaloa. Un incansable luchador social nacido en Badiraguato el 15 de junio de 1949, profesor de........

© La Razón