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Invictus Feijóo resiste mejor que nadie

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07.03.2026

Hace un tiempo, tampoco demasiado, unos empresarios vigueses amigos de Feijóo bautizaron su barcazo con un inequívoco nombre: Invictus. Y no precisamente por la superlativa película de Clint Eastwood sobre Mandela sino en honor al presidente del PP, cuya fama de mal candidato es inversamente proporcional a lo que dicta la realidad. Vamos, que es otra trola ideada por Moncloa Productions y aledaños. Eso son cuentos, las cuentas dicen otra cosa, tal y como desgrané en esta columna hará cosa de tres meses. Cuando todas las elecciones a las que te has presentado se cuentan por victorias te pueden llamar cualquier cosa menos mal político. Nuestro protagonista ganó, y por mayoría absoluta, las cuatro autonómicas gallegas a las que concurrió: 2009, 2012, 2016 y 2020. Casi nada. Llegó a Madrid, vio y también salió por la puerta grande. Lo hizo por goleada en las locales de 2023, volvió a repetir suerte en las generales a pesar de las infantiloides meteduras de pata de Génova 13 y la historia tampoco cambió en las europeas de 2024. Unas estadísticas de las que ni el equipo más laureado de la historia del deporte, los All Blacks, pueden presumir. Los neozelandeses ostentan un 78% de triunfos desde 2010, 22 puntos menos que un presidente del PP al que el estereotipo desprecia. No sólo eso: la comparación a nivel europeo también le sonríe. En un contexto marcado por el crecimiento exponencial de eso que el gánster de La Moncloa denomina «ultraderecha», pese a que es simplemente derecha conservadora, el PP de Feijóo resiste mucho mejor que nadie entre los grandes de la UE. Caso paradigmático es el de Alemania, donde AfD, la formación de derecha conservadora que dirige esa Alice Weidel casada con una ceilanesa que no es precisamente blanca ni aria, lidera todas las encuestas del verano a esta parte. Circunstancia no precisamente menor si tenemos en cuenta que hace un año los socios del PP se llevaron las generales con ocho puntos de ventaja sobre Alternativa para Alemania. Los iguales del PSOE, el SPD, se hundieron hasta un tercer puesto y ahí siguen, llorando por las esquinas. En Francia las cosas son mucho más tétricas para la derecha liberal. El PP del país vecino, Los Republicanos, se sitúa en un 10%, y el macroniano Horizons en un 16%. Los socialistas caen a plomo. El problema para centroderechistas y socialistas es que las huestes de Le Pen, Reagrupamiento Nacional, están en el ¡36%! Vamos, que se presente la caciquilmente proscrita Marine o lo haga Bardella, tienen posibilidades reales de presidir Francia por primera vez. La historia es cuasiclónica en Reino Unido: el Abascal local, Nigel Farage, es el número 1 en intención de voto, seguido por los verdes con un 21%, mientras que los partidos que han gobernado duopolísticamente desde la Segunda Guerra Mundial figuran empatados en un 16%. De Italia o Hungría ni hablamos porque allí directamente gobiernan Meloni y Orban. Sólo el Partido Popular de Austria (ÖVP) mantiene el tipo aunque no se puede comparar esa nación de 9 millones de habitantes con España, que va camino de los 50. Lo de Feijóo tiene tanto más mérito si tenemos en cuenta el descomunal crecimiento de Vox, que dobla resultados elección tras elección, y que Abascal se ha demostrado un auténtico líder, además de un brillante orador. Sea como fuere, el gallego saca 11 puntos a los verdes y cinco al PSOE. Su reto no será tanto gobernar, que lo va a hacer, con un 1.000% de posibilidades, como mantener a raya a Vox. No le arriendo la ganancia. Pero, mientras tanto, que le quiten lo bailao.


© La Razón