Talento joven para el futuro
En Bolivia, hablar de empleo exige mirar más allá de las cifras. Con una tasa de desempleo cercana al 2%, podría pensarse que el mercado laboral goza de buena salud. Sin embargo, la realidad nos muestra que permanece el desafío de generar empleo y que sea empleo de calidad.
Hoy, aproximadamente el 85% del empleo en el país es informal, lo que significa que la gran mayoría de los trabajadores no accede a seguridad social, estabilidad ni condiciones adecuadas de desarrollo profesional. Si aislamos el empleo privado formal, la cifra es aún más clara: solo 1 de cada 9 empleos en Bolivia ofrece condiciones formales.
Este dato debería interpelarnos como sociedad. No basta con que los jóvenes trabajen; es necesario que accedan a oportunidades que les permitan crecer, innovar y construir un proyecto de vida sostenible.
En este contexto, la articulación entre educación y empleo se vuelve fundamental. Los jóvenes enfrentan hoy un doble desafío: elegir correctamente su camino formativo y, al mismo tiempo, prepararse para un mercado laboral que demanda nuevas competencias, especialmente en áreas como la digitalización, la sostenibilidad y la innovación.
Es precisamente en esta intersección donde CAINCO, en el marco del proyecto Emprende Verde, viene impulsando iniciativas como ExpoEdu y la Feria de Empleabilidad ExpoEmpleo, que cobran especial relevancia.
Por un lado, ExpoEdu busca acompañar a los estudiantes en uno de los momentos más importantes de su vida: la elección de su futuro académico. A través de experiencias dinámicas, orientación vocacional y contacto directo con universidades, se promueve una decisión más informada, alineada a talentos y tendencias del mercado.
Por otro lado, la ExpoEmpleo responde a una necesidad concreta del ecosistema productivo: conectar empresas con talento joven preparado. No se trata únicamente de facilitar entrevistas, sino de generar un espacio donde los participantes llegan con herramientas, formación previa y evaluación de competencias, elevando así la calidad de las oportunidades generadas.
Ambas iniciativas comparten un mismo propósito: cerrar la brecha entre formación y empleo, fortaleciendo el capital humano que el país necesita para crecer.
El desafío es claro: pasar de un mercado laboral predominantemente informal a uno que genere oportunidades sostenibles, productivas y de calidad. Y ese camino comienza por preparar mejor a nuestros jóvenes y acercarlos, de manera efectiva, al mundo del trabajo.
Porque el futuro del país no solo depende de cuántos empleos se generen, sino de la calidad de los mismos y de la capacidad de nuestros jóvenes para aprovecharlos.
