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¿Qué hay en la mente de un asesino?

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08.09.2026

Imaginar a alguien entrando a un domicilio, matar a una niña de tres años, a la esposa de su socio embarazada de cuatro meses, a su socio, a la trabajadora del hogar y hasta al perro, a sangre fría, y después de ese multihomicidio todavía irse a comer unos tacos es escalofriante.

¿Qué puede haber en la mente de una persona como Diego Sebastián, el asesino de Jonathan, tecladista del grupo Camilo Séptimo, y de toda su familia?

¿Cómo funciona la mente de alguien capaz de ejercer una violencia de esa magnitud y después aparentemente continuar con su vida?

Hace un par de años entrevisté a la doctora Feggy Ostrosky Solís, quien acababa de escribir Mentes asesinas. La violencia en tu cerebro. Un libro que hoy está más vigente que nunca.

Ostrosky dedicó buena parte de su vida profesional a intentar responder precisamente esa pregunta: qué sucede en el cerebro y en las emociones de una persona capaz de matar.

Como directora del Laboratorio de Neuropsicología y Psicofisiología de la Facultad de Psicología de la UNAM, estudió directamente a algunos de los criminales más peligrosos de México. Entre ellos, Diego Santoy Riveroll, Juana Barraza Samperio, La Mataviejitas, y el llamado Caníbal de Atizapán.

Registró su actividad cerebral, estudió cómo procesaban el miedo, el enojo, la alegría y, sobre todo, el dolor de los demás. Y ahí encontró una de las claves para entender algunas mentes criminales: la ausencia o alteración de la respuesta empática.

Los seres humanos, me explicaba Ostrosky, estamos preparados como especie para reaccionar ante el sufrimiento de otra persona. “Si tú ves a alguien que se cortó el pie, muchas veces dices: ‘Ay, me dolió’. Estamos programados como especie para sentir el dolor de los demás,........

© La Razón