Rezar, esconder y castigar
León XIV, durante el acto en la plaza del Cristo, en el municipio tinerfeño de La Laguna. / Arturo Jiménez
La iglesia no se moderniza y el papa no es progresista. Detrás del gran despliegue para la visita de León XIV -plagada de conciertos, fanzones y merchandising- hay un punto clave que no debemos eludir: pretende venderse como una institución pacificadora frente a una realidad política convulsa sin enfrentarse al legado de torturas, pederastia, terapias de conversión y robo de bebés que la precede. Defender los derechos de las personas migrantes o predicar en contra la crispación no es la bandera del progreso que muchos identifican; solo nos hemos acostumbrado demasiado a los discursos deshumanizadores. Para ser progresista hace falta un cambio muy profundo que la iglesia y su máximo representante no están dispuestos a materializar.
Debemos recordar que se trata de una institución homófoba y machista que en esta visita a España se ha reafirmado en la condena del aborto y la eutanasia. El papa se ha pronunciado........
