Ceuta y la nación de las chapuzas
Militares desplegados en Ceuta. / Europa Press / MARCOS MORENO
El ministro Marlaska se gusta tanto a sí mismo que parece un maniquí de El Corte Inglés, y la ministra de Defensa, señora Robles, a pesar de su figura, tiene entablada una durísima pelea a diez asaltos. Así anda el gobierno, extraviado en los cerros de Úbeda sin reconocer al enemigo. Y, entretanto, la martirizada ciudad de Ceuta sigue sitiada por una legión que entró como Pedro por su casa. De buena tinta sabemos que, ante lo que se avecina, España ya no puede contar con los informes secretos que facilitaban Israel y EE.UU., y por ello va a pedir ayuda a los servicios de inteligencia de Andorra y San Marino, de probada eficacia cuando se trata de vigilar el norte de África.
Ahora Ceuta es un milagro que, igual que Toledo hace muchos siglos, permite la convivencia de cristianos, musulmanes y judíos sin que nadie se rasgue las vestiduras. Entretanto, Marruecos no para de pedir que le........
