Un candil llamado Canarias
Terminal de cruceros del Puerto de Las Palmas / LP/DLP
Canarias desde la transición política ha ido mermando su potencialidad y viabilidad económica y social, incrementando sin embargo su población estable, teniendo una tasa de paro superior a la media española lo que implica la necesidad de mayores recursos de toda índole.
Pasar de ser el segundo puerto, el de la Luz y Las Palmas, en importancia en el tráfico de pesca a nivel mundial a no estar en el mapa, debido a los acuerdos de pesca y cesiones de derechos sobre el banco canario–sahariano y la desaparición del sector manufacturero al verse acorraladas las islas por falta de definición de nuestro mar territorial, anclado en decisiones habidas en tratados internacionales que temían más por la evolución política del Archipiélago que por verdaderas razones geoestratégicas globales. Y de ello, los conflictos actuales sobre las aguas jurisdiccionales en Canarias.
Con una agricultura en recesión, una industria productiva que no termina de despegar por razones de economía de escala, una deficiente o inadecuada capacitación de soporte técnico a la misma al carecerse de una industria auxiliar eficiente, y una falta de innovación real, con valor añadido diferenciador en los sectores tecnológicos.
A ello se suma que las disputas sobre tierras raras se encuentran supeditadas a intereses alejados del contexto insular.
El panorama se nos constriñe al turismo, causando los efectos negativos derivados de este fenómeno, al sector portuario, cada vez más acosado por iniciativas de terceros países que ya piensan abrir puertos cercanos a nuestro territorio, lo que debilitará los existentes en Canarias, que hoy gozan de salud, por capacidad y servicios.
Todas estas realidades han hecho que las entidades que acumulan capital en Canarias vayan buscando nuevos nichos de mercado en otros horizontes. Nos referimos básicamente al hotelero y al sector naval, pues ven que el modelo de Canarias puede estresarse, y así ya lo hicieron algunos agricultores desplazando sus actividades.
Quiero pensar que todo ello está en el saber de los responsables públicos, y que tratan de propugnar nuevas acciones políticas para la implantación de nuevas alternativas.
Canarias debe abrirse a nuevos modelos de actividad, pues son muchos los aspectos que la pueden posicionar como plataforma en varios niveles, y aunque ya existen iniciativas, éstas parecen languidecer ante una falta de proyección necesaria desde la administración central que dé cobertura y fortaleza a la posición de Canarias en el contexto internacional, ofreciendo a la........
