menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

¿Será hora de cambiar normas en salud?

4 0
05.04.2026

La ambulancia que en el corregimiento de Samaria (Filadelfia) vieron disponible durante años en el centro de salud para la atención de urgencias no volvió a estar allí desde hace dos años. Aunque lo vienen denunciando, la gota que rebosó la copa fue la muerte de un hombre, ocurrida hace 20 días, a quien le propinaron tres impactos de arma de fuego y quedó agonizando. Ese día sintieron la impotencia de no tener el recurso para trasladar pronto al hombre mal herido, y creen que si la ambulancia hubiese estado allí quizás se habría podido salvar su vida. El homicidio es materia de investigación. Lo que viene al caso es que siguen en riesgo unos 5 mil usuarios de este corregimiento del norte de Caldas, que cubre 12 veredas, y también los del vecino corregimiento San Luis que atendía este vehículo. El día del atentado, la ambulancia, que permanece en Filadelfia por directriz del Hospital San Bernardo, se demoró más de una hora en llegar para trasladar al herido a un hospital de mayor complejidad, aseguran. A todo esto hay que agregar que Samaria vive un complejo problema de riñas con armas blancas y de fuego, especialmente los fines de semana, y hay un alto número de adultos mayores, por lo que no es un capricho de los pobladores pedir una ambulancia, es una necesidad. Desde que no está este vehículo el enfermo que tenga que ser trasladado tiene que buscar un carro particular que cobra por trayecto 160 mil pesos y si se trata de un herido debe esperar por lo menos 25 minutos, que es lo que se demora en llegar desde la zona urbana. Consultados el alcalde de Filadelfia, Óscar Eduardo Alzate, y la gerente del Hospital San Bernardo, Sandra Lucía Díaz, también tienen parte de razón. Indican que el municipio cuenta con dos ambulancias y que hacen lo posible para tenerlas siempre a disposición. La dificultad es que el Ministerio de Salud tiene clasificados a los prestadores en redes de atención; Filadelfia está en primer nivel, y los recursos dependen de la capacidad instalada, la población y el aseguramiento. De unos 11 mil 600 habitantes de Filadelfia, están en aseguramiento 7 mil, porque muchas personas tienen la salud en otros municipios. Samaria tiene centro de salud habilitado, pero por el número de pobladores solo puede prestar servicios ambulatorios, consulta de médico general, consulta odontológica y prevención en salud. La norma señala que no es obligación directa, para este nivel, tener una ambulancia. Es decir, que desde lo administrativo, tampoco es que sea un capricho haber retirado el vehículo del corregimiento. Este caso de Samaria sirve para ilustrar lo que muy seguramente se está repitiendo en otros corregimientos de Caldas y de Colombia, porque los municipios deben operar apegados a las normas. La directriz nacional entonces no está respondiendo a las reales necesidades de las comunidades, lamentablemente afectando sobre todo a las zonas rurales, que son las que más padecen para acceder a los servicios de salud. 15 kilómetros separan a Filadelfia de Samaria, que se vuelven tiempo de vida en situaciones de emergencia de salud. Ojalá que los nuevos congresistas y quien asuma la Presidencia de Colombia, en vez de estar empeñados en acabar el sistema de salud piensen en recomponerlo para casos como este, en el que al parecer no se puede atribuir a negligencia ni a desatención. Solo a tener que cumplir una norma que ya no debería aplicar.


© La Patria