Lázaro, levantate y… sonríe
Hay algo poco contado en la historia de Lázaro: no es el milagro -ese ya tiene buena prensa- sino el momento anterior. Ese instante incómodo, casi indecoroso, en el que algo empieza a moverse… pero todavía huele a encierro. Porque, seamos sinceros, renacer no debe ser elegante. Nadie sale de una tumba con dignidad intacta. Hay confusión, torpeza, desorientación. Un pie quiere avanzar, el otro sigue atrapado en las vendas. Y mientras tanto, afuera, siempre hay alguien gritando que mejor se quede uno quietico, que no lo intente, que ahí estaba más seguro.
Ese es, quizá, el punto más difícil de cualquier transformación: cuando lo viejo no termina de irse y lo nuevo aún no tiene forma. Una especie de limbo donde abundan las........
