¿Quién es el dueño del cambio: los partidos o los ciudadanos?
Las derrotas suelen ser maestras más generosas que las victorias, aunque la política colombiana tenga la inveterada costumbre de preferir la búsqueda de culpables antes que el ejercicio de la comprensión profunda. Convertimos cada elección en una final del mundo, perdiendo la valiosa oportunidad de aprender, corregir y reintentar. Las elecciones son un buen ejemplo de ello. Es imperativo, por supuesto, exigir transparencia absoluta ante las persistentes dudas ciudadanas sobre los escrutinios, administrados por entidades públicas y firmas privadas cuestionadas; la legitimidad institucional depende de una reforma que no deje espacio alguno para la sospecha. Sin embargo, reducir todo el análisis a la controversia técnica del manejo de datos sería un consuelo demasiado cómodo. Debemos revisar con autocrítica las decisiones políticas. La desaparición del........
