Lo primero que va en mi mochila
Varias personas que leyeron la anterior columna me hicieron este comentario: "me dejaste pensando en lo que debo llevar en mi mochila y si lo que le he metido hasta ahora es suficiente". La buena noticia es que se puede sacar lo que no aporta y meter lo nuevo. También hice mi propia autoevaluación en un segundo hervor y me encontré con el sueño, ese que me falta mejorar y lo que parece ser más complejo de controlar naturalmente.
Fui a buscar respuestas y terminé reencontrándome con un viejo conocido.
Cuando nació mi primer hijo, un libro nos salvó las noches: Duérmete, Niño, del dr. Eduard Estivill. Así que busqué nuevas investigaciones, y lo que encontré no me dejó excusas.
Si........
