Educación, cruz y suplicio de Caldas
Existe en Caldas una vocación heredada de Francisco José, el prócer que nos dio nombre. El Sabio, le decían. “Esta sed de saber, este furor de ser útil me devora”, decía el criollo. Con eso, inauguraba este arraigo entre nuestra identidad y el valor de educarse. Aunque también se quejaba: “Esta pasión de saber sin los medios de conseguirlo, es mi cruz y mi suplicio”. Una pista de que acceder al conocimiento siempre está al filo del obstáculo.Desde entonces, una preferencia por la educación ha marcado la historia de Caldas y Manizales. La educación nos define, es marca, es emblema, y copa muchos de nuestros discursos. Digamos que esa sed nos devora y en esa tarea algo hemos alcanzado. Pero también convengamos en que a veces se nos vuelve la cruz y suplicio, porque nos faltan algunos medios. La reciente medición de pobreza multidimensional del 2025 nos da una pista por estos días sobre el estado de nuestra educación.La incidencia de pobreza........
