Cuando el riesgo se vuelve rutina
Colombia no puede negar su desigualdad estructural. Está en los mapas de riesgo, en las brechas rurales y urbanas, en la feminización del trabajo no remunerado, en los territorios donde el Estado llega tarde o no llega. El reciente desastre en Córdoba volvió a recordarlo con crudeza, las emergencias no afectan a todos por igual. Golpean con mayor fuerza a quienes habitan zonas vulnerables, a quienes carecen de infraestructura adecuada, a hogares en los que el cuidado ya estaba sobrecargado. Reconocer la desigualdad no significa resignarse a ella. El desafío político no es quedarnos en el diagnóstico, sino enfocarnos en construir pactos sociales que admitan la interdependencia y la corresponsabilidad como fundamentos de la vida común. Expresa la socióloga uruguaya Karina Batthyány, en Desafíos y oportunidades de la sociedad del cuidado en América Latina y el Caribe (2024), que el trabajo de cuidados fuera y........
