"La transición nació muerta: ocho meses después, el régimen sigue en el poder" Por Esteban Gerbasi
Una auditoría de 48 indicadores arroja una calificación de 30,6 sobre 100. Maduro cayó, pero no comenzaron la democratización, el desmontaje del aparato represivo ni la reconstrucción institucional. Ahora, un acuerdo petrolero por 100 años amenaza con consolidar lo que debía desaparecer.
Esteban Gerbasi · @estebangerbasi · 3 de septiembre de 2026
Ocho meses es casi el tiempo necesario para traer una vida al mundo. En Venezuela, sin embargo, la transición nació muerta.
Desde la caída de Nicolás Maduro, el 3 de enero, hubo tiempo suficiente para presentar un calendario electoral, liberar a los presos políticos, renovar el árbitro electoral, abrir los medios de comunicación, comenzar a desmontar el aparato represivo y entregar el poder a una autoridad legitimada por el voto.
Nada de eso ocurrió.
Maduro está preso, pero Delcy Rodríguez gobierna sin haber sido elegida. El chavismo conserva los principales resortes del Estado. Los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello siguen en la cima del poder. La Fuerza Armada fue reacomodada, no transformada. El sistema electoral continúa bajo control de la misma estructura política y todavía no existe una fecha creíble para que los venezolanos decidan libremente su futuro.
Se removió al jefe, pero sobrevivió el régimen.
Una evaluación con 48 indicadores
Para medir estos ocho meses construí una auditoría basada en 48 indicadores, agrupados en ocho pilares: seguridad y estabilidad, desmontaje del aparato represivo, derechos humanos, transición democrática, recuperación económica, servicios públicos, reconstrucción institucional e intereses estratégicos de Estados Unidos.
Cada indicador recibe una calificación de 0 a 100 a partir de criterios explícitos y evidencias fechadas: documentos oficiales, datos públicos, informes de organizaciones reconocidas y fuentes periodísticas verificables. El resultado global es 30,6 sobre 100: fracaso estratégico.
La evaluación establece cuatro líneas rojas: permanencia de un gobierno sin legitimidad electoral, existencia de presos políticos, continuidad del aparato represivo y ausencia de un calendario electoral creíble. Ocho meses después, las cuatro siguen activas.
No se trata de negar cualquier cambio. Se evitó una guerra civil, disminuyó la presión migratoria, se alteraron algunas redes criminales y se reportó una reducción de la presencia operativa de Irán y Hezbollah. Estados Unidos recuperó capacidad de influencia y volvió a ocupar una posición privilegiada en el negocio energético venezolano.
Pero evitar el caos no equivale a conquistar la libertad. La estabilidad puede ser un primer paso; nunca debe convertirse en una excusa para conservar el autoritarismo.
La estructura central del régimen permanece
La transición democrática obtiene la peor calificación. No hay elecciones convocadas, independencia institucional ni transferencia de poder a una autoridad nacida del voto.
Tampoco existe un verdadero desmontaje del aparato represivo. Continúan los presos políticos, las restricciones a la prensa, el bloqueo de portales y redes sociales y la ausencia de garantías para la oposición y la sociedad civil.
Delcy Rodríguez no representa una ruptura con el régimen anterior. Es una de sus principales herederas. Su permanencia en Miraflores puede ofrecer continuidad administrativa a Washington, pero no legitimidad democrática a........
