Cuando la improvisación se entiende como innovación
Hay una muy delgada línea entre la innovación y la imprudencia. El mundo Fintech nació para democratizar el acceso al crédito, para incluir a quienes históricamente habían sido excluidos del sistema financiero tradicional. Esa promesa aparentemente legítima, disruptivamente necesaria y mentirosamente urgente hoy como cuando cayera DMG nos vuelve a mostrar su lado más peligroso cuando se ejecuta sin técnica, sin controles y, peor aún, sin responsabilidad.
Porque prestar dinero no es un acto romántico, es un ejercicio profundamente técnico, y en Colombia, como ya lo estamos viendo, ignorar esa realidad tiene consecuencias fácilmente predecibles, que se dejan embelesar por el canto de sirenas de influencer de las finanzas.
El caso reciente de un ciclista te presta no solo revela una crisis empresarial, revela algo mucho más profundo: la banalización del riesgo financiero. La idea de otorgar créditos sin fiadores, sin codeudores, sin estudios serios de capacidad de pago, puede sonar atractiva en el discurso, altamente “inclusiva” en apariencia, pero en la práctica es una bomba de tiempo. Y cuando........
