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Un soplo renovador

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24.05.2026

Sucedió anocheciendo. Oscurecía también en los adentros de quienes ¿habían seguido una quimera? Turbados, estaban juntos, encerrados. El primer día de la semana, como en el Génesis, el día que Dios "hizo la luz". Nosotros también vivimos frecuentemente encerrados por el miedo, el cansancio, la desconfianza... Ahí entra él, con un cuerpo diferente al conocido. Entra sin forzar. Por iniciativa propia.

No era un fantasma. Es un cuerpo real, pero transformado. Juan usa una palabra griega para describir las vendas del sepulcro: keímena, "lo que yace". No estaban revueltas ni tiradas: conservaban su forma, pero vacías. Como una crisálida cuando la mariposa ha salido. El cuerpo las había atravesado sin romperlas. Pedro vio ese detalle casi forense, y creyó. A veces la fe se apoya en muy poco. Pero es fe.

Ese cuerpo........

© La Opinión de Zamora