Ultima ratio legis
Imagen de archivo de la protesta contra Pedro Sánchez, en la calle Ferraz, en 2024. / Alberto Ortega / Europa press
Una de las características principales de la norma jurídica es la coercibilidad, porque su cumplimiento está garantizado por el poder del Estado, incluido el recurso de la fuerza. D. Rodrigo Fernández-Carvajal lo explicaba a los bisoños estudiantes de Derecho Político con el lema que el ejército del Rey Sol llevaba inscrito en el alma de los cañones: "ultima ratio regis", la última razón del rey. Si cambiamos al monarca por la ley, encontraremos el último argumento legal, el recurso a la violencia, que constituye un monopolio estatal y, en definitiva, el soporte de todos los tres poderes clásicos enunciados por Montesquieu.
La ley sin el auxilio de la fuerza tiene un grado de efectividad muy bajo, pues ni siquiera la más justa vale de nada si los ciudadanos no la cumplen. Un pequeño ejemplo de la falta de efectividad de la norma sin la coerción de la fuerza nos lo da el Derecho Internacional. Comprobamos la inanidad del Tribunal de la Haya o del Tribunal Internacional de Justicia de Naciones Unidas, que nada pueden hacer para detener el genocidio de Gaza si Israel o Estados Unidos no reconocen su competencia, menos aún si Trump se empeña en convertir a sus miembros en proscritos financieros mientras abraza a Netanyahu como socio en la guerra y en sus negocios.
Todos los Estados, independientemente de que sean dictaduras o........
