Huelga de médicos: ‘No todo es miseria lo que reluce’
No, ya está bien presentarse como víctimas del sistema público sanitario, más aún, no es justo que la sociedad piense, cada vez que uno o una va a urgencias, que el médico de guardia no está en sus mejores condiciones físicas ni psíquicas, entre otras cuestiones porque no es cierto.
Cansado también de ver a dirigentes sindicales, que llevan años y lustros sin ponerse una bata, sin hacer una guardia de 24 horas, pero sí cobrándolas, intentando crear un cuerpo de élite dentro del sistema.
La sanidad pública se defiende solo desde la solidaridad, la equidad y la igualdad, no desde intereses espurios y partidistas, y mucho menos desde la sanidad privada.
La huelga de médicos y sus reivindicaciones puede volverse en su contra, y es que como dice el dicho popular: No todo es oro lo que reluce, en este caso, podría decirse que no todo es miseria lo que reluce.
Alguien podría salir a denunciar que hay doctores que no están las horas que corresponden, que hay otros se van antes de mediodía a operar en clínicas privadas, que muchos compatibilizan sus actividad pública con la privada aprovechando que la línea que separa ambos campos es difusa y sobre todo que no hay quien la controle, alguien podría decirle a la sociedad que hay sindicalistas que se toman sus horas sindicales cuando les toca la guardia en fin de semana, o incluso algún despistado podría decir que por qué no profundizamos en el tema de la prevención ¿faltan médicos o sobran enfermos? Esa es la cuestión.
No, no está bien ponernos a los usuarios como excusa para sus reivindicaciones, y mucho menos ponernos las orejas de punta pensando que las ojeras del cirujano no son fruto de estudio, sino de llevar un día entero sin dormir.
Es hora de convertir la Atención Primaria en el pulmón del sistema sanitario público, y no al revés, hemos conseguido que sea la Atención Especializada la madrastra del sistema.
Es difícil, muy difícil, por no decir imposible, gestionar la gran flota del sistema sanitario público, cuando tus propios oficiales se reúnen aparte, critican a los capitanes de portaaviones y fragatas, y muchas veces se niegan incluso a cumplir las órdenes, y encima envían a amotinarse a estudiantes y residentes que empiezan a pensar que se han equivocado de carrera.
No, no todo es miseria en el sistema público sanitario, también hay oro, o por lo menos hay mucho dorado. Otra cosa bien distinta es que venga a saquear el sistema, como hicimos los españoles en nombre de la evangelización en Sudamérica y Centroamérica y le echáramos la culpa a los indígenas de sus desmanes.
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