Somos lo que somos
Destrucción en la capital de Líbano, Beirut, tras una oleada de bombardeos ejecutada por el Ejército de Israel contra la ciudad y otros puntos del país (archivo) / Europa Press/Contacto/Marwan Naamani
Desde mi posición privilegiada y acomodada, me llega el lamento desgarrado de un libanés, comerciante de barrio: “Ya está. Dejad que nos maten a todos. Prefiero morir en mi casa, en mi barrio, con los míos”… Y me siento interpelado: ¿porqué yo no, y ellos sí?.. No sé si esto es suerte o una deuda que tendré que asumir cuándo me toque y dónde me toque. Si la humanidad es una y todos formamos parte de esa misma humanidad, no podemos sentirnos ajenos a ellos, a esos demás, cuando permitimos las víctimas y los verdugos de entre nosotros mismos. La dignidad que encierra esa frase es tan palpablemente dolorosa que no puedo imaginar la inmensidad de su desesperación, mucho menos ponerme en su lugar.
Es el método que utiliza Netanyahu para expandir por la violencia las fronteras de Israel… ayer a costa de Ghaza, ahora a cuenta de Líbano. Es fácil: sitúa a Hezbolá como excusa allí dónde le conviene (es curioso que siempre es en sus fronteras) para apropiarse de ese territorio matando indiscriminadamente a todos sus habitantes: civiles, niños, mujeres o ancianos; apuntando a mercados, viviendas residenciales, colegios, hospitales, y luego ocupándolos con sus colonos… Dicen que combaten al terrorismo, pero la verdad es que combaten con un ejército de terroristas, atacando, pero diciendo que lo hacen en legítima defensa.
Naturalmente, ese cínico asesino actúa a........
