Un día cualquiera
Se resistía al móvil y al televisor. No era ajeno a la actualidad porque sus parroquianos le ponían al día desde el primer café de la mañana. No había mejor telediario que escuchar las conversaciones de los más madrugadores, siempre diferentes pues las noticias duran lo que un cruasán. Sabía también de qué pie cojeaba cada grupo. No solo conocía si tomaban sacarina o semidesnatada. Podía contrastar todas las posiciones desde la derecha a la izquierda de la........
