Una contrarreforma de Vox, pero sin Vox
José Manuel Pancorbo, líder provincial de Vox en la Región de Murcia. / Vox
La contrarreforma de la Ley del Mar Menor está lista. Con los votos del PP y de los disidentes de Vox. Ahí está el misterio. Se supone que el retoque a esta ley venía forzado por Vox, era una de sus exigencias, primero para gobernar con el PP, y cuando dejó de hacerlo, para colaborar con él desde la Asamblea. En buena lógica, si Vox no incorpora sus votos a la contrarreforma, el PP no tendría que sacarla adelante. Podría haberla dejado como estaba, pues al fin y al cabo la ley vigente es tan suya como la que se dispone a aprobar y cuenta, además, con el respaldo del PSOE, que la apoyó en su momento, por lo cual despeja un espacio muy importante: la calle, especialmente sensible a cuanto ocurre con el Mar Menor.
¿En qué quedamos, entonces? ¿La contrareforma era una concesión negociada con Vox para mantener la estabilidad de la legislatura o, en el fondo, era un proyecto del PP cuyo desarrollo se pretextaba por la calderilla que debía ofrecérsele a Vox?
¿Incurrir en el espacio de Vox?
Conviene recordar, además, que el retoque a esta ley no consta en el programa electoral del PP; sí en el de Vox. Por tanto, es extraño que se lleve a cabo por iniciativa del PP sin el apoyo de Vox. Dicen los populares que es el texto que habían pactado con los abascales cuando estaban liderados por José Ángel Antelo, por lo cual es coherente que éste y su compañera en el Grupo Mixto la apoyen, dando a entender que es Vox el que se ha distanciado de una alternativa previamente acordada. Pero aun siendo así, el PP no tiene obligación alguna con Antelo una vez que éste ha dejado de ostentar su anterior responsabilidad, pues los pactos políticos no son nominales sino orgánicos.
Al llevar adelante la reforma que exigía Vox y que había pactado con este hasta que tras la expulsión de Antelo introdujo nuevas exigencias, el PP estaría enviando un mensaje a los sectores abascalistas: son los populares quienes atienden sus demandas
Al llevar adelante la reforma que exigía Vox y que había pactado con este hasta que tras la expulsión de Antelo introdujo nuevas exigencias, el PP estaría enviando un mensaje a los sectores abascalistas: son los populares quienes atienden sus demandas
Puede que la contrarreforma obedezca a una estrategia contra Vox. El PP podría haber detectado que los reparos de este Grupo a la ley vigente son conformes a la demanda de distintos sectores de la zona ribereña, muy influyentes electoralmente, que se enmarcan en el potencial apoyo a la derecha. Al llevar adelante la reforma que exigía Vox y que previamente había pactado con este hasta que tras la expulsión de Antelo introdujo nuevas exigencias, el PP estaría enviando un mensaje a esos sectores: son los populares quienes atienden sus demandas, dejando a Vox colgado de la brocha. Por su parte, Antelo, que........
